GEOGRAFÍA Y CARTOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Más que una serie de líneas, trazos, colores. Puntos cardinales y accidentes geográficos, un mapa encierra el conocimiento, jamás neutral, que el mundo adquirido a través del tiempo. Por eso siempre enseña.
La humanidad siempre ha hecho mapas. Los ha danzado, narrado, los ha pintado en el aire o sobre la arena; también los ha trazado sobre la nieve, las rocas, los huesos prehistóricos; los ha cocido en barro, grabado en plata; los ha delineado sobre papel.
Muchos ya desaparecieron, miles y miles de ellos se esfumaron con las palabras que ya no los narran. El mar lavó la arena que los formaba y el viento los borró de la nieve. Pero también los pigmentos se han desvanecido y el papel ha caído en manos del fuego. Muchos simplemente se refundieron por detrás de los cajones de la cocina o entre el afán de dejar el carro en el taller.
¿Qué camino habrán tomado los mapas? ¿Dónde estarán los valles, las intersecciones, los ríos y montañas, todas aquellas certezas con que crecimos? Sin el mapa, las cosas, los accidentes geográficos que memorizamos en la escuela primaria, quedan en una irreal distancia porque, precisamente, han sido los mapas los artífices de una realidad que todos hemos aceptado.
Y es esa la función de los mapas: representarnos la realidad, que va más allá del alcance de nuestra mirada, de nuestros días. Porque, a pesar de que todos afirmamos que conocemos el mundo que nos rodea, nuestros dominios no sobre pasan la ruta del bus, los recovecos del centro comercial, la calle donde viven nuestros seres más queridos y algunas cuadras del barrio que habitamos.
El sabernos ubicar no es algo instintivo. Se aprende. Todos tenemos que hacer un mapeo, ya sea mental, emocional o cartográfico para saber dónde diablos estamos parados y hacia dónde vamos. De ahí que un mapa sea conocimiento. Por tanto, hay que saber manejarlo.
Un mapa no nos permite ver nada, pero sí nos deja conocer lo que otros han visto y encontrado, lo que han descubierto. Lo más sorprendente es que por entre su evidente sencillez, los mapas resumen años de trabajo, de ingenuidades y esfuerzos, de viajes y vuelos, de hipótesis confirmadas y teorías desvirtuadas.
El mundo que damos por hecho -el mundo verdadero- está construido a partir del cúmulo de pensamiento y trabajo del pasado. Y se nos presenta en la lámina de un mapa. Por presentar se entiende que el mundo se hace presente, de forma tal que aquello invisible, inalcanzable y borrable, sea del pasado o del futuro, pueda ser parte de nuestra vida, en el aquí y en el ahora.
Asomarse a un mapa es contemplar todo un mundo, incluidas sus contradicciones. Porque una cosa es un mapa geográfico, constatado por satélites y ene mil mediciones que tiene por referente fronteras físicas que existen, y otra muy distinta un mapa político. En éste, las fronteras ya no son objeto de los sentidos, sino la proyección de márgenes intangibles, que en la realidad se reducen a un río o aun bosque o a una línea de ferrocarril que diferencia a dos naciones. Así, un mapa no sólo hace presentes datos geográficos físicos, sino también un cúmulo de tratados, acuerdos, contratos, peticiones, códigos y leyes.
Precisamente por su capacidad de vincular a un determinado territorio con lo que contiene, es que los mapas han sido tan valiosos a través de los años. Es decir, los mapas conectan a un territorio con impuestos, datos militares, índices de precipitación, con la posibilidad que se presente un terremoto o se desborde un río, con un determinado tipo de tierra o de ingeniería geológica con índices de natalidad y mortalidad, con distribuciones de la población y variación de la misma en un período intercensal. Los mapas unen la tierra con todas estas y cualesquier otras características intangibles de un lugar que las generaciones han venido recolectando por un largo período de tiempo.
Sin embargo, tan pronto se acepta que los mapas son construcciones sociales, queda al descubierto su arbitrariedad. Pero no hay que olvidar que el mapa es una ventana; por lo tanto, de ponérsele más atención al vidrio se pierde el paisaje que éste nos permite contemplar. Porque lo que está en juego no es la precisión del mapa, sino su precisión con respecto a una determinada cosa. No hay mapa que sea neutral; todo mapa tiene un sujeto, sin el cual no tendría razón de ser, así dicho sujeto sea una ficción. Y todo mapa tiene un autor. Por lo tanto, parte de una forma particular de mirar el mundo. De ahí de que un mapa sea un objeto tan sutil y tan complejo a la vez.
Pero más allá de las disquisiciones en torno a los mapas, a lo que dejan entrever por entre las líneas trazadas, lo bueno que tienen es que funcionan. Y funcionan en dos sentidos, tal como lo afirma Denis Wood en su libro el poder de los mapas (citado por Raisz, pp53): primero, no fallan. Al contrario, contribuyen a que se hagan las cosas. Por supuesto, para que ello sea posible, los mapas tienen que funcionar en otro sentido: trabajar. Y todo este esfuerzo, ¿para qué? Para reproducir la cultura que les da su existencia.
La efectividad de un mapa es consecuencia de su selectividad. Dicho enfoque, esta particular atención, este interés, es lo que libera al mapa y lo vuelve una representación del pasado sin eliminar el presente. Es decir, los mapas funcionan en la medida en que respondan a intereses.
Y como dichos intereses seleccionan el vasto caudal de conocimientos que hay sobre la tierra unas cosas sí y otras no, todos los mapas se construyen a partir de ausencias y presencias. Todo mapa muestra esto y no aquello, y lo presenta de esta y no de otra forma. Por eso es que un mapa funciona para usted y para quien lo lea, así a ratos lo deje despistado al llegar la hora de doblarlo tal y como estaba cuando lo encontró.
EL MAPA Y LA INVESTIGACIÓN GEOGRÁFICA
En un proceso de investigación geográfica, el geógrafo, trata de determinar el ámbito espacial de la investigación, a través, del mapa o por sensores remotos. Estudiar directamente o por medio de las representaciones cartográficas e imágenes de sensores, los fenómenos de una manera exhaustiva, con el propósito de localizarlos, describirlos, analizarlos y explicarlos como forma de responder con el fin múltiple de corregir, pronosticar y dar soluciones a los problemas que afectan al hombre viviente en el espacio que lo rodea.
La geografía y por ende el geógrafo, tiene como objetivo esencial la lectura de la organización del espacio en donde el hombre viviente realiza sus actividades. De la investigación que hace el geógrafo se desprenden las relaciones y correlaciones que tiene con las demás ciencias, aquí haremos especial énfasis con la cartografía; Por ser la que aporta los mapas básicos y temáticos; instrumentos indispensables en la investigación de la tierra.
La relación que tiene la geografía con la cartografía puede entenderse por medio de algunas posturas asumidas por la disciplina geográfica, que vienen desde sus primeras manifestaciones hasta el momento actual, tal relación se manifiesta mediante determinadas apreciaciones de la geografía desarrolladas en diferentes contextos, las cuales podrían enumerarse de la siguiente forma:
1.- La geografía, considerada como un punto de vista, desde el cual se estudia la Tierra y la huella del hombre viviente sobre su superficie. Dentro de esta postura, son las complejas relaciones recíprocas entre los fenómenos dentro de una determinada área de estudio, lo cual constituye el núcleo o centro de atención de lo realmente geográfico. La localización o ubicación de los fenómenos -en sus coordenadas geográficas- se constituye en el eje para revelar la existencia de interrelaciones significativas entre los fenómenos. El campo de acción de los hechos físicos y los hechos humanos como fenómenos localizados y distribuidos, se extienden desde las llamadas microregiones, o geotopos hasta la posición de grandes áreas o ecosistemas de relativa homogeneidad. Estos fenómenos no sólo se consideran en su volumen, sino también en calidad, a través, de una extensión amplía de riqueza de los fenómenos: abióticos, bióticos y antrópicos donde interactúan.
2.- Las definiciones en geografía, en su mayor parte son un tanto contradictorias, como variados son los renglones y calidades de los volúmenes de los cuales trata. Tales definiciones, en su mayor número, encierran la idea de estudio de la superficie terrestre -unidad física-, sus características, los criterios por los cuales puede ser delimitada, las diferencias entre sus partes, lo mismo que entre sus áreas. De aquí surge la definición de la geografía, como aquella disciplina que estudia la superficie terrestre desde el punto de vista del área como realidad y su diferenciación.
A partir de la investigación de la distribución y variación de los fenómenos geográficos dentro de una determinada área, se desprende la localización, análisis, explicación y síntesis de los mismos con sus características significativas, su diferenciación espacial, sus interrelaciones locales y universales (de lo local a lo global). En este sentido, con lleva, a la geografía a identificarse con la cartografía en la búsqueda de un instrumento de representación y localización de los fenómenos geográficos de manera que reúna las siguientes cualidades:
a.- Una expresión gráfica y objetiva, que sea confiable y que contenga toda la información disponible para su lectura e interpretación, esta sólo puede hallarse en los mapas, carta o plano, y la imagen -fotografía- que nos proporcionan los sensores remotos. Los mapas en sentido general, son las herramientas y el arma más importante del geógrafo, considerados como los instrumentos de la descripción y la localización del ámbito espacial de su investigación. El mapa es la materia básica de la cartografía y uno de los medios fundamentales de la representación gráfica. El mapa es, en esencia, un instrumento de investigación y un instrumento de análisis.
b.- Los mapas son representaciones selectivas de una parte mayor o menor o de la totalidad de la superficie terrestre sobre un plano horizontal y visual, de manera que la escala considerada represente las relaciones biunívocas entre las dimensiones de lo representado y las dimensiones del terreno, materializados en longitudes y latitudes, las cuales configuran la extensión del área mapeada bajo una visión panorámica.
Para el geógrafo, el mapa es la herramienta de trabajo de primera línea, es el instrumento que le posibilita la localización, la descripción, el análisis y la explicación, sin la cual no podría orientar, dirigir y divulgar los resultados de la investigación.
EL MAPA Y EL TRABAJO GEOGRÁFICO
Para el estudio, de la realidad espacial y la diferenciación areal, es necesario, el análisis pormenorizado de todo lo existente y que tenga un valor geográfico; un análisis que separe lógicamente las partes del todo para conveniencia de la investigación. Los mapas, del área analizada, sintetizados y convertidos por el geógrafo en instrumentos de análisis, están relacionados directamente con los propósitos que este persigue en su investigación. Su condición de estudioso de los fenómenos de la superficie terrestre su distribución y variación en sus múltiples facetas le permite hacer el mejor de los usos de las representaciones cartográficas, sean estas a nivel de la cartografía básica o de la cartografía temática. Los mapas básicos y temáticos son naturalmente el resultado de un proceso de selección de lo que se debe incluir y de lo que se debe desechar para que la representación gráfica tenga el verdadero valor geográfico deseado.
La representación cartográfica de los resultados de la investigación geográfica, requiere poder de síntesis para fusionar y coordinar las partes más significativas de la realidad espacial y su diferenciación, al mismo tiempo caracterizar y registrar los resultados del análisis geográfico. Por consiguiente, la investigación,el análisis o la representación y síntesis son en un mismo grado esenciales y fundamentales a la postura y el método geográfico.
El mapa es un instrumento de análisis espacial, cuyo empleo se intensifica notablemente cada vez más en los planes y procesos de desarrollo, es también, un elemento de percepción de relaciones e interacciones de los fenómenos de la superficie terrestre, y hasta ahora es muy difícil de igualar; sin embargo todavía no ha llegado a su utilización óptima por geógrafos y especialistas.
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